El Design Thinking es un enfoque utilizado para la resolución práctica y creativa de problemas. Aunque se desarrolló en campos como la ingeniería y la arquitectura, puede aplicarse a otras disciplinas y se utiliza mucho en el sector empresarial.
El propósito del Design Thinking es comprender las necesidades de las personas y encontrar soluciones eficaces para satisfacerlas. Es un proceso no lineal e iterativo que sirve para cuestionar supuestos y redefinir problemas, y se utiliza mucho para crear prototipos y hacer pruebas.
Un punto crucial en el pensamiento de diseño es deshacerse de las propias suposiciones y percepciones, para entender el problema en cuestión y aportar la solución más factible.
Otro aspecto importante es el pluralismo, por lo que las sesiones de brainstorming y Think Tanks son herramientas eficaces que pueden utilizarse como punto de partida para generar ideas en el marco de un equipo y para llegar a los clientes potenciales de la empresa.
El Design Thinking puede ser muy difícil, por lo que debe abarcar tres criterios principales: conveniencia, viabilidad y factibilidad.
1.Deseabilidad: Este criterio se centra en las necesidades del grupo objetivo y en los comportamientos existentes, y requiere empatía por parte de la empresa para que esas necesidades sean atendidas y cubiertas.
2.Factibilidad: El segundo criterio examina si las necesidades identificadas anteriormente pueden cubrirse de hecho. Esto depende de los recursos disponibles, en términos de personas, dinero y medios tecnológicos.
3.Viabilidad: Aunque se cumplan los criterios anteriores, una solución basada en el pensamiento de diseño debe ser rentable para la empresa u organización. Incluso en los casos de organizaciones sin ánimo de lucro, la solución debe tener un impacto positivo y, con seguridad, no causar daños de ningún tipo, para poder ser considerada y aplicada.

