El empresario no es más que un actor en el proceso de creación de empresas. La creación de redes en el espíritu empresarial representa también uno de los aspectos más fundamentales del mismo. Se define como el número total de personas conectadas por un determinado tipo de relaciones y se construye encontrando los vínculos entre todas las personas de la población, independientemente de cómo esté organizada en conjuntos de roles y conjuntos de acciones (Subrahmanyam, 2019). La creación de redes y la actividad emprendedora están interrelacionadas y son recíprocas: tener una red fuerte permite una mejor actividad emprendedora al comprometerse en una nueva red mientras que tener una actividad emprendedora eficiente fortalece también la red. Las redes pueden clasificarse en tres aspectos: tipo, orientación y fuerza.
Tipo. Las redes de contactos pueden ser de tipo empresarial o personal. Las redes empresariales son aquellas que implican relaciones profesionales y se basan en resultados (la red se mantiene mientras produzca beneficios económicos). Las redes relacionadas con lo personal se generan por simpatía mutua, se basan en valores compartidos, a menudo implican emociones personales y se mueven por aportaciones irracionales (Johannisson, 2009) Este tipo de red se mantiene en función del estado de la relación personal, a menudo con independencia de la actividad económica. Una red también puede ser empresarial y personal al mismo tiempo.
Orientación: Las redes pueden seguir una orientación vertical -las que involucran a proveedores, clientes, entidades públicas…– u horizontal -con otros empresarios- (Alam & Hossan, 2012). Pueden estar relacionadas con personas o con empresas. Por ejemplo, los clientes leales inician una relación con el empresario basándose simplemente en el resultado de la misma (relacionada con el negocio), pero si se prolonga en el tiempo, los rasgos personales pueden afectar también a esa relación. Cuantos más elementos personales se añadan a esa relación empresarial, más probabilidades habrá de que prevalezca si la actividad empresarial fracasa.
Fuerza: Aunque dos relaciones de red compartan tipo y orientación, pueden ser percibidas de forma diferente por el empresario. Esto se debe a que cada relación tiene su fuerza, denominada profundidad de los vínculos entre las personas (Sybrahmanyam, 2019).


Al mismo tiempo, la creación de redes está fuertemente influenciada por la cultura. Según Klyver & Foley (2012), el trabajo en red no funciona de la misma manera en todas las culturas, no existe universalidad en cuanto a la forma en que los emprendedores entablan relaciones. Siete áreas afectan al networking independientemente de la cultura, pero todas ellas lo hacen de forma muy diferente, por lo tanto, no es posible identificar un hilo conductor en el networking empresarial Las áreas son las siguientes:
Factores que impulsan la activación de las relaciones: Dependiendo de la cultura, el factor para estimular las relaciones entre los empresarios y el entorno difiere. Algunas culturas lo harían a través de elecciones racionales, otras debido a conexiones familiares, por ejemplo.
Visión de la network: La mayoría de las culturas ven la red como una oportunidad y una fuente positiva. Sin embargo, también puede verse como una necesidad más que como una elección.
Rol de la familia: La familia tiende a desempeñar un papel importante en las oportunidades de establecer contactos, y algunas culturas pueden verlo como la forma natural de conexión. Sin embargo, para algunos empresarios, la familia puede no ser muy relevante a la hora de entablar una nueva relación
Dinamismo. Por dinamismo se entiende el grado en que la red está sujeta a cambios. Algunas culturas pueden aceptar un concepto más flexible de red, mientras que otras tienden a percibirla como algo que debe durar en el tiempo
Diversidad. Según algunos autores, la diversidad en la creación de redes es necesaria porque aumenta la variedad de información, lo que conduce a mejores oportunidades de beneficio (Subramanyhan, 2019), sin embargo, hay algunas culturas en las que, debido a reminiscencias tradicionales, se considera que un determinado grupo étnico, de género, de edad… es el mejor para establecer redes (Klyver & Foley, 2012)
Relaciones empresariales. Separar la empresa de la familia puede percibirse como algo más o menos positivo en función de la cultura. Está fuertemente relacionado con el papel que desempeña la familia en la actividad económica. Cuanto más fuerte sea ese papel, más relacionada estará con la empresa y, por tanto, se percibirá menos positivamente si un empresario separa activamente ambas esferas.
Relación entre las esferas social y empresarial. Esto es similar al punto anterior, en el sentido de que separar los negocios de las relaciones sociales puede percibirse como algo positivo o negativo dependiendo de la cultura. En algunos casos, la creación de redes empresariales está estrechamente relacionada con el fomento o el desarrollo de una red social en la que participan varios agentes no empresariales.
Percepción del fracaso. Como se ha señalado anteriormente, el fracaso puede percibirse de forma diferente en función de la cultura (Yannes et.al, 2015). Haber fracasado en actividades empresariales anteriores puede representar una limitación para algunas culturas, mientras que otras pueden conceder algunas facilidades a los emprendedores fracasados, conscientes de sus resultados positivos (Olaison y Sorensen, 2014).
Este último punto nos ayuda a entender por qué haber fracasado antes en la actividad empresarial puede fortalecer la red. Un emprendedor que ha fracasado antes tiende a ejercer un “liderazgo benevolente” (Zhou y Tang, 2020), lo que significa que una vez que ese emprendedor fracasado ha creado una red, es más probable que la mantenga ayudando a otros actores de su red a afrontar el fracaso. También está relacionado con el resultado de la empatía (Guerra, El-Kadi, 2009)
