Tema 3. Aspectos positivos. Resultados materiales

Centrémonos ahora en los aspectos materiales positivos que puedes obtener de una aventura empresarial fracasada. Muchos fracasos están relacionados con los recursos económicos, que a menudo se utilizan mal, se pierden, se desperdician o no se devuelven. Por ello, el primer aprendizaje que se obtiene de este tipo de fracasos se refiere a la experiencia económica. Si el individuo lleva a cabo un proceso de “Buen Fracaso”, en el que sigue correctamente las fases descritas anteriormente, absorberá conocimientos sobre la gestión eficaz del presupuesto, la gestión del flujo de caja y la toma de decisiones financieras con conocimiento de causa. La mera experiencia de fracasar ayuda a construir un acervo de conocimientos que, como se ha visto antes, podría ayudar a saltar rápidamente a la fase de Conceptualización Abstracta. Este pequeño acervo de conocimientos ya representa un resultado positivo, puesto que muchas grandes empresas prefieren contratar a empresarios fracasados antes que a empresarios “limpios” (Olaison Sørensen, 2014). Así, cuando el individuo fracasado tenga dificultades para volver a emprender, podría encontrar otra fuente de ingresos como trabajador, lo que es más probable de obtener. La obtención de una mejor formación financiera y económica está implícitamente relacionada con el fracaso y ayuda a enmarcar un resultado material positivo general. Sin embargo, los siguientes ejemplos son más tangibles y podrían constituir una mejor perspectiva:

  • Red de contactos: Al abogar por una iniciativa empresarial, la persona desarrolla sus propios contactos y conocidos profesionales. Estos contactos son de carácter puramente profesional, pero una vez que se produce el fracaso, podrían utilizarse para volver a emprender. Por ejemplo, en el mercado de la moda/ropa, las conexiones con proveedores, fabricantes y diseñadores son muy relevantes y suelen ser estables. Si éstos quedaron satisfechos con la empresa anterior, es más probable que apoyen otras nuevas.
  • Propiedad intelectual y patrimoniales. A lo largo de la trayectoria empresarial, puede desarrollarse una valiosa propiedad intelectual (PI), como patentes, marcas o procesos patentados. La PI podría ayudar en una situación empresarial inestable o en caso de fracaso, ya que podría reutilizarse para nuevas iniciativas. Por ejemplo, una aventura fallida en la industria tecnológica y robótica puede haber desarrollado ciertos algoritmos o programas que podrían volver a utilizarse para otros fines, explotando diferentes potenciales. Por otra parte, si el individuo necesita recursos inmediatos, podría venderlos.
  • Subvenciones. Algunos gobiernos ofrecen ayudas o subvenciones para apoyar el espíritu empresarial. Incluso si una empresa fracasa, los empresarios pueden seguir optando a estas ayudas en empresas posteriores, o al menos conocer los trámites administrativos necesarios y los criterios para volver a solicitarlas.
  • Formación. El espíritu empresarial ofrece un conjunto especializado de competencias que suelen durar mucho tiempo. Mantener estas habilidades para futuros proyectos empresariales ahorra implícitamente los costes de formación en esas habilidades y facilita el aprendizaje de otras nuevas relacionadas.

El resultado positivo más destacado que una persona puede obtener del fracaso es la resiliencia. El concepto de resiliencia ha sido ampliamente estudiado. Una definición general podría enmarcarse en el proceso por el cual los individuos logran resultados positivos en su desarrollo a pesar de estar expuestos a amenazas conocidas para su adaptación (Yates, 2015). Según Masten (2014), la resiliencia es “la capacidad de un sistema dinámico para adaptarse con éxito a las perturbaciones que amenazan la función, la viabilidad o el desarrollo del sistema”. Por lo tanto, el mejor resultado personal que una persona puede obtener del fracaso se refiere a la capacidad de reforzar la adaptabilidad a las circunstancias.

El fracaso ayuda a identificar las lagunas y la falta de capacidad del individuo (Zhou Tang, 2020) Por supuesto, es necesario entrar en una fase reflexiva, adoptando una atribución interna para extraer resultados personales positivos. Al comprometerse positivamente en este proceso, algunos resultados directos serían:

Embracing risk-taking: Failure could prompt the individual to lessen the fear of taking future risks

  • Aumento de la inteligencia emocional: El fracaso provoca confusión y emociones no predecibles. Una vez experimentadas estas emociones, no serían nuevas si volvieran a ocurrir, y el individuo sería consciente de ellas, sabiendo mejor cómo gestionarlas.
  • Mejora de la gestión del tiempo. Esto también podría añadirse como resultado material positivo. El individuo aborda la importancia de establecer prioridades entre la vida personal y profesional, así como la dinámica de la rutina.
  • Mejorar la capacidad de toma de decisiones: El análisis de la situación es un proceso bastante difícil. Estructurar los elementos de la empresa de forma correcta y tomar las mejores decisiones son fundamentales para los empresarios de éxito. Por ello, el fracaso ayuda a recopilar información sobre lo que funciona y lo que no.
  • Mayor empatía. Al haber experimentado las emociones provocadas por el fracaso, es más probable que los empresarios desarrollen una mayor empatía hacia quienes pasan por situaciones similares. Así, es más probable que comprendan el dolor y apoyen a los demás.
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